Tercer Orden

TERCERA LEY, “DAR Y RECIBIR”. Las relaciones son un dar y tomar buscando el equilibrio entre iguales. Crecen cuando el intercambio es positivo y equilibrado, y entran en conflicto, pierden fuerza o mueren cuando ese dar y tomar no es equilibrado. Cuando alguien nos da algo sentimos en nuestro interior la necesidad de compensar, de devolver. Así si alguien nos hace un regalo, sentimos el deseo de darle algo también, pero así como ocurre con lo positivo ocurre también en lo negativo. Las relaciones se malogran cuando es uno el que siempre da, o cuando uno no quiere tomar, o solo quiere tomar, o cuando uno quiere que el otro le dé algo que no tiene, o cuando el intercambio es negativo. Si alguien nos hace un mal, también sentimos la necesidad de devolverlo y de esta forma creamos nuestro intercambio, no se disuelve la relación por ello, la relación se disuelve cuando ya no hay intercambio.
En el caso de los hijos con respecto a los padres es distinto: Los padres dan y los hijos toman. Los hijos no pueden devolver a los padres lo recibido, pero pueden tomarlo e integrarlo agradeciendo lo que viene de ellos. De esta manera uno toma la vida de los padres tal y como vino sin añadir ni restar nada. Los hijos también pueden compensar dando a otros lo recibido, por ejemplo a sus propios hijos o en su labor social o laboral. Cuando un hijo se niega a tomar de los padres, de alguna manera se niega tomar la vida, podemos decir, entonces que aprendemos a RECIBIR  gracias a nuestros padres. Muchas depresiones, ansiedades, problemas de autoestima, inseguridad, enfermedades tienen como causa principal no tomar a los padres.
El desequilibrio entre dar y recibir surge cuando alguien da más de lo que recibe o cuando alguien recibe tanto que se siente incapaz de devolver algo equivalente, o cuando alguien es incapaz de tomar del otro, cuando esto sucede la relación se termina. Cuando estos órdenes son respetados el amor puede fluir libremente, sin obstáculos, entonces todo es más ligero, y sentimos que nuestras raíces nos mantienen fuertes y estables a través de las dificultades que vamos encontrando a nuestro paso en la vida.
Quien no toma, no tiene nada para dar.