Trascender...

Llega un momento en la vida, o en este proceso de re-conocerse o en algunos temas a tratar al parecer, que ya no sirve ir a buscar las causas hacia atrás ya sea vidas anteriores, ancestros o lo que sea. Desde mi opinión muy personal, hay temas que pueden trabajarse de esa forma y con aquellas técnicas exitosamente. Sin embargo al pasar esa barrera o limpiar eso mas burdo hay otros planos, programaciones, prejuicios y movimientos repetitivos que llegado un momento deben ser tratados en nosotros mismos.

He visto personas que constelan temas repetidamente, o que van en diferentes terapias sin resultados alentadores u óptimos. O que el cambio le dura muy poco. En esos casos, me he dado cuenta que se necesita una expansión de conciencia. Y esa expansión... solo la puede hacer uno mismo. Ese momento en el que uno deja de ser un niño espiritual y se hace cargo de sí mismo. Es ese momento en el que nos volcamos a la integración de nuestra dualidad. En ese momento ya no dependemos de mamá y papá biológicos para nuestra felicidad. Ya somos sostenidos por el padre y la madre divinos que habitan en nosotros en unión. En ese momento somos responsables de lo que aceptamos y de los límites que ponemos. Eso significa la gente con la que me relaciono, los temas que hablo, lo que leo, los tiempos que me permito, como o hacia donde guío mis energías y emociones... como resuelvo mis temas pendientes, que hago con mi energía y en general como guío y vivo mi vida.

Muchas personas viven sus vidas como niños, esperando que desde fuera vengan las explicaciones , los movimientos, los cambios... y poco se hacen cargo de su realidad. Nacemos con ciertas tendencias, esas tendencias pueden y deben ser trascendidas para poder avanzar como humanidad.

Trascendidas hacia la verdad mas profunda.... el amor.